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Cuidados generales

La hipertensión arterial es una enfermedad crónica; y al referirnos a crónica queremos decir que es una enfermedad que acompaña al individuo a lo largo de su existencia una vez se diagnostica y por lo tanto y salvo escasas excepciones no tiene una cura establecida; lo que hace que quienes la padezcan deban recibir tratamiento de manera permanente.

Usualmente la hipertensión arterial no presenta síntomas en la gran mayoría de los pacientes y en unos pocos presenta síntomas inespecíficos como dolor de cabeza, sensación de agotamiento, y mareos; no siendo exclusivos estos síntomas de esta enfermedad. Pero si bien muchos de quienes la padecen no experimentan síntomas al inicio de la enfermedad, con el transcurso del tiempo aquejan síntomas y enfermedades graves tales como: el infarto cardiaco, trombos o rupturas arteriales a nivel cerebral, insuficiencia renal, pérdida de la visión y muerte, por lo cual se le conoce como el “asesino silencioso”.

En 90 de cada 100 pacientes no es posible establecer la causa de la elevación de la presión arterial pero si es posible establecer factores que contribuyen a incrementarla como lo son:

• Bajos niveles de actividad física

• Ingesta excesiva de sal en la dieta

• Sobrepeso y obesidad

• Tabaquismo y consumo de alcohol todo lo anterior sumado a antecedentes familiares de la enfermedad, que son muy importantes a la hora de poder detectar quienes podrían padecerla. Es importante que si usted presenta alguno de los factores anteriormente mencionados, asista a sus controles médicos periódicos a fin de realizar tomas de tensión arterial por profesionales capacitados que permitan hacer un seguimiento, un diagnóstico y tratamiento oportuno de esta enfermedad.

Tratamiento

Como algunas de las estrategias de tratamiento para quienes padecen hipertensión arterial se encuentran las recomendaciones:

• Mantener una alimentación saludable, que incluye una dieta baja en sal (media cucharadita diaria de sal por persona); ya que el consumo excesivo de ésta incrementa la retención de líquidos y aumenta la presión arterial.

• Reducir el consumo de alcohol

• Evitar el consumo de colesterol y de ácidos grasos provenientes de grasas animales (grasas saturadas). Cámbielos por aquellos que se encuentran en aceites vegetales como el aceite de oliva y pescados (grasa poli insaturadas)

• Realizar un programa de ejercicio saludable que sea adecuado para cada edad y paciente, lo recomendado es 30 minutos diarios de ejercicio suave (caminata) 3 veces por semana.

Si a pesar de todo lo anterior sus cifras tensionales persisten elevadas, su médico prescribirá tratamiento farmacológico que es individualizado para cada paciente, y que en ningún caso deberá suspenderse sin conocimiento de su médico o del equipo tratante. No olvidar que con los nuevos avances tecnológicos usted puede controlar su presión arterial en su casa con aparatos electrónicos fáciles de usar y que son comercializados ampliamente en el mercado, esto le permitirá registrar las variaciones de su tensión a lo largo del día y le facilitara a usted y a su médico evaluar el progreso y control de su enfermedad. Por último si usted padece de hipertensión arterial y presenta síntomas como dolor de cabeza intenso, dolor en el pecho, ahogo, mareo intenso o si al tomar su tensión presenta cifras de tensión elevadas consulte de inmediato a su médico. 

 

Por: Dr. Javier Benavides

Coordinador Medicina Interna FHIUSJ